¿Cómo garantizar la seguridad de APIs?

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Una interfaz de programación de aplicaciones o API, es una serie de instrucciones y protocolos que funcionan para lograr la integración entre dos softwares. También podemos definir las APIs como con segmento de código que especifica cómo y qué comunicará un módulo de un software con otro. Es a través de las APIs que una App podrá extraer datos de otra, según los permisos que otorgue el creador de la API.

¿Qué es seguridad de APIs?

Las APIs manejan información importante acerca de un grupo de usuarios o bien de la propia organización. En STD Gestión Documental nos apasiona proponer y ejecutar soluciones tecnológicas que mantengan la seguridad de los datos en los sistemas de información. Nos encargamos de resolver inconvenientes para aumentar tu productividad. Si lo que necesitas es blindar tu data, solo debes contactarnos.

Ahora bien, ¿sabías que cada día quizás usas una API? Aunque no entiendas bien cómo, seguro has usado más de una API el día de hoy. Por ejemplo, las aplicaciones que analizan las estadísticas de Instagram, no existieran si esa red social no permitiera a desarrolladores tomar su API. Esta información puede ser valiosa para empresas que deseen obtener, de primera mano, datos de cierto mercado.

APIs REST y SOAP son códigos que se usan para realizar service calls o llamadas de servicio, a una aplicación de datos usando una red. En resumen, y como lo mencionamos, una API es una interfaz que genera la comunicación entre dos softwares para que interactúen entre sí. Las APIs pueden ser de dominio público (gratuitas) o privadas (bajo algún coste).

Dicho lo anterior, una API puede gestionar información muy importante por la que, incluso, algunos pagarían. De allí que la seguridad de APIs sea muy relevante para los dueños de empresas y usuarios de los softwares. La seguridad de las APIs significa intentar mantener la integridad de los datos, tanto de la web como de usuarios. Y eso se logra limitando el acceso de los datos.

Amenazas a la seguridad

Las APIs son “un arma de doble filo”. Si bien las APIs son una herramienta maravillosa para que programadores reduzcan su tiempo y eficacia en el desarrollo, también pueden ser una pesadilla. Una API puede tener un bug, error o “cabo suelto” que les permita a hackers ingresar a la data interna. Otra forma de amenaza viene de factores externos. Por ejemplo, desde la nube o a través de otra App.

En torno al manejo de datos privados han existido varias polémicas. Mucho se dijo sobre cierta red social que vendió datos a empresas. Por eso, millones de personas, incluso, han dejado de usar las redes sociales para evitar que su información sea distribuida a través de sus APIs. Básicamente, los datos son aprovechados con fines comerciales, como anuncios personalizados y campañas de email.

Sin embargo, al registrarnos en una web normalmente se nos proporciona un documento con las políticas de tal sitio. Allí nos explican todo lo que harán con nuestros datos. En el caso de las APIs, también se establece a qué tipos de datos los desarrolladores podrán acceder; si alguien cruza esa línea a través de “truco” entonces se estaría vulnerando la seguridad de las APIs.

¿Qué hacer para aumentar la seguridad de las APIs?

Lo primero que debe tener una API para ser más segura es un depurador. Con ello se garantiza que las funciones serán probadas y los errores serán eliminados. La depuración también funciona para auditar cada llamado que una App externa haga llamados a la API. Y como es lógico, si el depurador detecta un error, debe existir un protocolo para gestionar ese error.

Por otro lado, lo ideal será que cada usuario de las APIs pueda ser identificados y autenticados. No se debe confiar en que la App que use nuestra API mantendrá controles de acceso o identificación; es la propia API la que debe promover sus propios mecanismos de seguridad. Sin embargo, la App en la que se basa la API debe contar con seguridad necesaria para proteger toda su información, además de la API.

Estos son apenas algunos de los puntos importantes respecto a la seguridad de las APIs. Pero según la naturaleza de los datos, cada desarrollador deberá garantizar la integridad de éstos sin dejar de hacer que su API sea funcional. Una API muy vulnerable a ataques puede generar muchos problemas; no solo a nivel de software sino para la empresa que la desarrolló o que la usa. Puede haber pérdidas de reputación y de dinero.

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